lunes, 9 de julio de 2012

Yemen; Anatomía del terror


Tras anunciar nuestro paso por Yemen, quizás la curiosidad haya invitado a algún lector a una búsqueda rápida a cerca de este lugar en el todopoderoso google. Tan sólo escribiendo “noticias Yemen”, los resultados – algo alarmantes a primera vista - hablan de manifestaciones que muestran la sobremesa de la primavera yemení, de atentados contra militares perpetrados por Al Qaeda, y de los contrataques del ejército yemení contra estos.

Pues bien, para evitar preocupaciones reafirmamos que nuestra seguridad está garantizada, ya que nos encontramos a unos cuantos cientos de kilómetros de la zona caliente, tal y como se encontraban los gaditanos en los tiempos más duros del terrorismo etarra. Además, vivimos bajo un régimen bien estricto de seguridad que pasa por la minimización de movimientos, por una estrategia de aceptación de la población local (el mejor aliado de los filántropos extranjeros) y por una continua comunicación con actores socio-políticos locales, gracias a los cuales la información relevante fluye garantizando así nuestro resguardo.

Dicho lo cual, pasemos a tratar el tema de la entrada en cuestión; ¿qué hace un grupo de barbudos en un sitio como este?, ¿desde cuándo, y con qué intenciones se pasean por estas tierras? Y a día de hoy, ¿Cuáles son los intereses que provocan los encontronazos entre los radicales islamistas y el ejército yemení, apoyado por la imperialista armada norteamericana?


En 2004, tras ser expulsados de la patria de Bin, seguidores extremistas del Islam, saudíes, afganos y paquistaníes en su mayoría, traspasaron su base al desolado este de Yemen, buscando cobijo en una zona de orografía y contexto similar, es decir, desértico-montañosa, de tradición arabo-musulmana y de difícil acceso. Por entonces, la distracción del gobierno yemení con la batalla librada en el norte contra los Houthis – sublevados chiíes radicales – consintió que se efectuará este traspaso. No obstante, a la armada yemení le quedaron fuerzas  para cazar a unos cuantos barbudos en el acto y encarcelarlos de inmediato. Por desgracia (o por suerte para el señor presidente), dos años más tarde conseguirían escapar y formar con mayor convicción y energía si cabe, la antena barbuda del golfo: AQAP. Así, Al Qaeda en la Península Arábiga - AQAP por sus siglas en inglés – se forma como tal cinco años después del fatídico 11-S, tras la fuga de 22 barbudos que cumplían condena acusados de terroristas en una cárcel yemení. Desde entonces, por motivos religiosos, económicos y reivindicativos de quien sabe de qué,  AQAP comenzó a actuar en Yemen. Pese a la reticencia de la mayoría de la población, la organización consiguió asentarse e incluso ganar algunos adeptos locales en un clima idóneo para ello, debido al reinante malestar socio-económico. Tal fue su consolidación, que llegó a efectuar atentados de gran magnitud contra intereses – perdonad mi orientalismo - occidentales en Yemen.

En cuanto a los intereses de los distintos actores causantes de las trifulcas mencionadas en los medios, podríamos simplificar recurriendo al acostumbrado interés económico. Sin embargo, con el fin de hacerlo algo más entretenido, permitidnos ir un poco más al detalle y hablar además de los intereses e implicaciones políticas, y por ende, religiosas, de cada uno de tres actores involucrados en este conflicto.


Así pues, por un lado existe el mero interés de subsistencia de Al Qaeda. Por desgracia, la consecución de éste implica llevar a cabo actividades terroristas que cuestan la vida de cientos de personas. El debate de la razón de ser de esta organización, lo dejaremos de lado para no pecar de sensacionalistas.

Por otro lado, pese a aparentar lo contrario, al gobierno yemení le interesa eternizar este estado de beligerancia para beber tanto como sea posible del grifo del tío Sam. Y es que los queridos Estados Unidos financian a Yemen dentro del marco de su cansina lucha contra el terror (que siembra su política exterior). Esta financiación no sólo se lleva a cabo en efectivos monetarios sino también en efectivos militares, alimentando así la número uno de todas las industrias: la “pacífica” y rentable industria armamentística. Pero por desgracia para nuestros compañeros árabes sureños, parece que pronto se vaya a cortar el grifo, dado que en estos últimos meses sendas armadas yemení y norteamericana han intensificado esfuerzos para echar a los barbudos de las ciudades en las que se habían asentado.

Por último, quizás la administración del señor Barack tenga otros intereses y no sólo se preocupe por tener controlados a los “malos”. Y es que según apuntan expertos en geopolítica, ésta tiene el ojo puesto en el control del paso de Bab Al Mandab, situado en el suroeste de Yemen frente a la costa somalí, y que une el índico y el mar rojo. Este lugar es de hecho clasificado como uno de los siete enclaves estratégicos de mayor importancia en el mundo para el control de la exportación del crudo cocinado.


No se hable más, sota, caballo, rey. O mejor dicho, Estados Unidos, oro negro y la guerra contra el terror.

martes, 12 de junio de 2012

Balqis, la reina de Saba


Cuentan textos sagrados, que el pajarito del rey Suleiman - un fastuoso Hoopoe -, le contó que no muy lejos de allí, reinaba una hermosa monarca sobre un vasto territorio cuyos habitantes adoraban al sol. El rey – Salomón, para los hebreos -, indignado por su infidelidad hacia Dios todopoderoso, mandó invitar a la reina a visitar su palacio de cristal con la intención de convertirla al monoteísmo. Esta, impresionada por los rumores de la sabiduría de Suleiman, e impulsada por las recomendaciones de sus consejeros, no pudo rechazar la oferta. Tan pronto como emprendió viaje hacia las actuales tierras palestinas, el rey Suleiman mandó traer el trono de la reina antes de que ella llegara a palacio. Y así, cuando la hermosa reina entró a la impresionante sala real, quedó muda y fascinada al ver su trono de forma inesperada. Bastaron pues unos días para que la monarca cayera víctima de la sabiduría del creyente rey, y se rindiera a sus fieles intenciones.



Esta leyenda se repite por igual en los tres libros sagrados. Pero son varios los nombres con los que se ha citado a la legendaria reina de Saba. Dada nuestra ubicación actual, me veo obligado a utilizar el mismo que nuestros vecinos y anfitriones, es decir, Balqis, según el Corán. Pese a que el amigo Jordi Hurtado hubiera dicho que esta moza proviene de la actual Etiopía, parece ser que la cosa no es tan evidente, y podría también provenir del actual Yemen, o incluso de ambos países. Y es que un nombre tan legendario como la reina de Saba, da prestigio hoy en día a cualquier nación. Pecaremos pues de afán de protagonismo aarabi, y me sumaré a clamar que la célebre reina proviene del centro de la actual República del Yemen, a día de hoy - todo sea dicho - algo calentita. Y es que las temperaturas ya oscilan el medio siglo en la escala de Celsius, y parece que la fiesta no ha hecho más que empezar.

Pues sí, ha costado pero aquí estoy, o mejor dicho – estamos - de nuevo intentando entretener al personal. Esta vez, por si no ha quedado claro, el destino ha sido el suroeste de la península arábiga, un lugar llamado Yemen. Y suerte la mía, vengo bien acompañado, ya que a partir de ahora parece que no viajaré solo. Se agradece, compañera.

Cualquiera que eche un wikivistazo podrá comprobar que parece que se trata del país más “pobre” en términos económicos de la península, e incluso del mundo árabe. No sólo por su tamaño sino por su escasa riqueza natural, Yemen no goza de esperanzadores indicadores económicos ni sociales. Los pocos minerales que poseen, entre ellos el petróleo, que representa un 70% de los ingresos del tribal Estado, no dan abasto para sustentar una economía basada mayormente en su venta, y en menor medida en la agricultura y el sector servicios. Así pues, puede uno imaginar que los servicios públicos son más bien escasos, por no decir inexistentes en varias zonas del país, cuya superficie - aunque no lo parezca - iguala a la de nuestra querida monarquía, con medio millón de kilómetros cuadrados. Por desgracia, los yemenís, en lugar de invertir sus escasas rentas en cubrir la carencia de servicios públicos, derrochan la mitad de sus ingresos en una dichosa planta que al mascarla produce efectos estimulantes sobre el sistema nervioso central; el Qat. Esta planta se ha convertido en un monocultivo en el que el país acaba basando de forma tristemente ineficiente una parte importante de su economía, malgastando para su labranza la poca agua que le queda. De hecho, según estudios medioambientales, Yemen se quedará seco en cuestión de una o dos décadas.

La guinda del pastel, la pone la idiosincrasia de un pueblo que, como ya decía el profeta Muhammad en el Corán, está poblado por fieros guerreros incapaces de estarse quietos. Así que entre el movimiento independentista del Sur, el ejército gubernamental, los feroces Hoothis, y los famosos barbudos de Al Qaeda, esto parece una interminable partida de risk. Y a consecuencia se obtiene, tanto un pueblo como un gobierno, entretenido y descentrado de la ardua tarea de dirigir al país hacia un intento de economía de mercado productiva, como hoy es menester.

Ante este panorama, parece lícito acudir al rescate de las poblaciones desplazadas víctimas de los distintos conflictos que sufre el país. Aunque no con miles y miles de euros como los afortunados griegos y lusos, sí con algún que otro administrador trotamundos y alguna enfermera con magia.

Dicho esto, bienvenidos a nuestro nuevo Blog, Magia Filantrópica. Espero os descubramos alguna curiosidad que otra durante los próximos seis meses, y se nos perdone cualquier ápice de pedantería o de comedia barata.